Reputación responsable: más allá de los informes de sostenibilidad

Mucho se ha hablado sobre la reputación corporativa y lo que implica. Lo cierto es que es igual de importante ser y parecer: la coherencia organizacional aquí cobra especial relevancia. Ya no se vale el dicho que dice que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda; en cambio, el que sí está más vigente que nunca es el que dice que las malas noticias llegan primero que las buenas. Por esa razón, es primordial que, de primera mano y a tiempo, las compañías le dejen saber a sus grupos de interés todas las cosas buenas que están haciendo y que son coherentes con su razón de ser. Solo de esa manera podrán tener una balanza informativa que se incline a su favor.

En un panorama de comunicación en el que las redes sociales operan como resonadores de gran impacto, y el free press ha dejado de ser suficiente para la gestión de la reputación, la Responsabilidad Social Corporativa es un diamante en bruto que algunas empresas ya han empezado a identificar como ese ‘as’ bajo la manga que les permite generar información positiva en su entorno y que los conecta con sus stakeholders. Hemos pasado de la mera filantropía a acciones sostenibles porque se ha comprendido la importancia de las mismas para los stakeholders y para la organización.

Basta con dar una mirada rápida en la red y encontramos campañas que le han dado la vuelta al mundo porque evidencian que las compañías están yendo más allá de lo que tienen que hacer. Se dieron cuenta de que la calidad de sus productos o servicios ya no es suficiente para que el consumidor/cliente los prefiera y por último, pero no menos importante, se han dado cuenta de que actuar de manera sostenible es una inversión que repercute positivamente en los objetivos del negocio.

En esta línea, la gestión de la reputación no solo no puede desconocer la Responsabilidad Social, sino que la debe incluir como eje transversal en su quehacer, yendo más allá de acciones de naturaleza reivindicativa – a las que estamos bastante acostumbrados – y, lo más importante, evidenciando de manera responsable su operación sostenible.

Ya no se trata solo de hacer un informe de sostenibilidad, sino de comunicar oportunamente lo que nos hace responsables. Las compañías deben dejar atrás el miedo a las críticas – pues siempre las tendrán – para dar un paso adelante en la construcción de un mejor planeta, mediante mecanismos que vayan en línea con el negocio y les aporten a ambas partes. Esta es una apuesta ganadora para todos.

Por: María Camila Franco

Senior Associate de la práctica de Asuntos Corporativos

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