¿La ballena azul o la punta del iceberg?

Quizás se enteraron del reto de la ballena azul. Es un juego que nació en Rusia y se expandió rápidamente a través de las redes sociales. El reto consiste en animar a los adolescentes a superar pruebas crueles que van desde la autoflagelación hasta el suicidio.

Como era previsible, no fueron pocos los que se escandalizaron al conocer lo que estaban haciendo los jóvenes en las redes sociales. Los más alarmados fueron los padres de familia quienes (uno pensaría) de inmediato tomaron medidas para evitar que sus hijos cayeran en este macabro juego.

No está demás decir que me uno a la preocupación generalizada y rechazo de tajo este tipo de actividades.

Pero no es de eso que quiero hablar.

Me interesa otro ángulo de la discusión: El efecto que producen eventos como estos en el debate actual entre el pensamiento conservador y el liberal.

En países como Colombia, en los que hay un debate intenso sobre los valores que deben gobernar a la sociedad, este tipo de eventos ayuda a validar y legitimar el discurso político de quienes abogan por el gobierno de los valores tradicionales, puesto que ellos justifican varias de sus posiciones con la necesidad de proteger a niños y jóvenes de los peligros actuales.

Discusiones como el matrimonio igualitario, la adopción de hijos por parejas del mismo sexo, las cátedras sobre diversidad sexual, la restricción comercial de algunos productos y, por qué no, la convivencia y la paz, son algunos de los temas que están en la punta del iceberg.

Pero lo que está en el fondo del mar es la discusión sobre uno de los valores centrales de la democracia contemporánea: La tolerancia.

La última década del siglo XX fue de grandes conquistas en materia de libertades individuales, reconocimiento del derecho a la diferencia y apertura de las sociedades a la globalización y a la economía de mercado. Estas conquistas fueron parte de un proyecto de sociedades democráticas y multiculturales.

En la segunda década del siglo XXI las conquistas fueron puestas a prueba. Las sociedades lucen divididas, liberales y conservadores están radicalizados en sus posiciones y el debate mediático alimenta la polarización.

En medio de este ambiente poco propenso al consenso, cualquier evento con la fuerza de provocar indignación ciudadana, es utilizado para acentuar la polarización y ganar simpatizantes.

Por esta razón, no es de extrañar que eventos como el reto de la ballena azul, entre otros de este estilo y que seguirán saliendo a la luz pública, terminen favoreciendo las aspiraciones presidenciales de políticos colombianos como Alejandro Ordoñez, Martha Lucía Ramírez y los precandidatos del Centro Democrático.

Por: Santiago Vásquez López

Líder de la Práctica de Asuntos Públicos

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