Sostenibilidad y comunicación, motor que promueve el desarrollo

Si el derecho al desarrollo, tal como se definió en la Declaración de Río de 1992, “debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras”, son innumerables los retos que deben asumir los estados, los sectores productivos y los ciudadanos en pro de la sostenibilidad.

Dichos desafíos implican el triple bottom line, expresión utilizada por John Elkington en 1994, que hace referencia al desempeño basado en tres dimensiones: ambiental, social y económica, con el fin de producir más, utilizando menos recursos y disminuyendo residuos, y con equidad para mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

La sostenibilidad ambiental tiene que ver con la compatibilidad de las actividades de la empresa y la preservación de la biodiversidad y los ecosistemas. Frente a este concepto los sectores públicos y privados pueden trabajar de la mano en el fortalecimiento regulatorio y en el desarrollo de modelos de autogestión responsable, con el fin de mejorar la calidad de sus operaciones y mitigar los impactos.

Frente a la dimensión social, las empresas ya no son ajenas a la agenda global la cual incluye temas como: la democracia, los derechos humanos, el desarrollo sostenible, el diálogo intercultural y el respeto por las minorías; la prevención de la movilidad humana forzada, la superación de la pobreza, la transparencia en el uso de los recursos públicos y el destierro de la violencia.

Por tal motivo, la Responsabilidad Social Empresarial no hace referencia a programas específicos, a planes filantrópicos o a inversiones en gestión social; por el contrario, es cómo se realizan los negocios de forma responsable frente a la sociedad –empleados, proveedores, clientes, socios y la opinión pública en general. Es una forma de ser y de actuar y no un proyecto o discurso.

Desde el punto de vista económico, la misión del empresario es generar riqueza pero de forma responsable y esto se logra a través de la innovación y la competitividad; es decir que las empresas gestionen desde el ámbito local modelos de negocio cada vez más sólidos, teniendo en cuenta los factores financieros, ambientales, culturales y sociales de su entorno operacional específico (véase ¿Cómo leer el entorno?), de cara a una agenda impuesta por la globalización cada vez más exigente y visible.

¿Y el papel de la comunicación?

No es menor. El periodismo y los medios de comunicación constituyen una herramienta fundamental para difundir, informar, educar y sensibilizar a la comunidad respecto a los avances y resultados obtenidos por las empresas en sus diferentes procesos.

Procesos que en muchas ocasiones benefician indirectamente a las comunidades vecinas, pero que requieren del papel mediador de la información para que el mensaje llegue adecuadamente a la población.

Pero al mismo tiempo los comunicadores no deben dejar de lado su responsabilidad de cooperar para edificar una sociedad más justa, equitativa y sostenible.

Es en este aspecto donde el papel de la comunicación cobra vital importancia, pues se convierte en un instrumento que propicia, desde sus ámbitos de acción, procesos de desarrollo y cambio destinados a mejorar la calidad de vida de la población. Es el medio adecuado para transmitirle a la población  conocimientos, destrezas, prácticas y valores necesarios para su  incorporación a los  distintos procesos de desarrollo sostenible.

En los últimos años la comunicación se ha convertido en un actor importante para promover distintas iniciativas de desarrollo. Frecuentemente la   encontramos como un elemento indispensable en la implementación de programas de salud, nutrición, agricultura, planificación familiar y educación, entre otros.

Su aporte no pasa desapercibido. Y es lo que ha permitido que día a día se consolide lo que ahora llamamos la comunicación para el desarrollo sostenible, que definitivamente debemos considerar como una herramienta fundamental para la promoción y divulgación de los programas de sostenibilidad de empresas y gobiernos del mundo entero.

Mauricio Lombo – Adriana Pedraza – #BMAsuntosCorporativos

 

 

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